
Imagina por un momento que frente a ti hay montañas y valles. Pueden parecerte hermosos, parecerte lindos e incluso parecer que le hacen falta algunos edificios. Las montañas y los valles, jamás dejarán de ser lo que son por como tú los contemples.
Ahora imagina que decides subir a una montaña ¿cuál eligirías? ¿La más alta, la más pequeña, la mediana, la que parece fácil, la que parece difícil, la rocosa, la boscosa? Ahora imagina que estás subiendo por esa montaña y a mitad del camino te sientes agotado ¿te regresas o decides subir hasta arriba?
1) No importa qué montaña hayas elegido, subirla hasta donde sea o bajarla en el momento que desees, es TU ELECCIÓN.
2) No importa qué montaña sea, ¿cómo sabes que estás a la mitad? ¿En qué momento la mediste? ¿Lo calculaste basándote, en..?
Ya que imaginaste todo ésto, intenta imaginar: ¿Desde dónde contemplaste esas montañas y valles que imaginaste desde el principio, desde un valle o desde otra montaña?
Sí, generalmente usamos estas analogías para los problemas, las metas, los obstáculos, la vida.
Subimos montañas como si fueran metas a las cuales llegar, aunque no sepamos cómo, no sepamos para qué, pero nos han educado para alcanzar metas. ¿Alguna vez has cuestionado si realmente es necesario llegar a alguna parte en la vida? ¿Alguna vez has hecho consciencia de que tenerlas o no, es más una decisión personal que cultural? ¿Tienes metas porque lo decides o porque es más fácil aceptar que hay que ir a alguna parte sin cuestionar?
Subimos montañas que representan ir por sobre los problemas, sin saber si realmente son montañas o valles, si donde estás es realmente un problema o si es necesario ir a alguna otra parte. Subimos sin saber si queremos subir. Subimos sin saber a dónde queremos subir. Y también bajamos sin saber si donde estamos es la mitad del camino, una cima más grande que la que tenemos enfrente o detrás, o damos vuelta sobre el mismo sitio pretendiendo bajar a alguna parte
Aceptando que estas analogías puedan servir para entender en dónde estamos, a dónde vamos, ¿en qué momento elegimos que lo que tenemos en frente es un problema? Las cosas, las situaciones que tenemos en la vida, son en gran parte, aunque cueste trabajo aceptarlo, consecuencia de nuestros pensamientos pero aún más de nuestros actos.
Lo que para ti pueda parecer una solución para otra, representa un problema y visceversa. La manera en cómo aceptamos o rechazamos lo que vivimos, en esa medida tenemos montañas y valles, porque si lo ves desde la perspectiva real: la tierra es… OVOIDE.
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