Luego de que mis abuelos faltaran, los tíos abuelos de mi madre se hicieron cargo de ella, por eso siempre los relacioné como los abuelos. Aquí está mi abuelo Eulogio, el del Nopo Rey... el panadero que en las visitas nos recibía con una concha horneada ese mismo día y al que le fallaba ya el oído.
De mis abuelos paternos, apenas recuerdo a mi abuelo, casi no lo conocí y falleció cuando era muy pequeña. Dicen que era muy necio, así que es de familia. También sé, por mi padre, que era violento, por eso mis tíos y él, protegían bastante a mi abuela.De quien tengo bastante qué decir es de mi abuela Mercedes Dearcia. Nació el 24 de septiembre, por eso su nombre y lo recuerdo bien porque su cumpleaños era días antes que el mío. Creo que de los tres hijos de mi padre, soy quien más estuvo cerca de ella...
Fue ella quien me dio el primer "toque" de cigarro, ella fumaba "Faros" y en esos tiempos pues no estaba tan mal visto el fumar (¿Será por eso que todavía tengo ansiedad por fumar?) y con curiosidad pedí que me dejara darle una "fumadita", con ignorancia me compartió de su cigarro. Por mi padre, sé que cuando él era niño, mi abuela vendía helados para sostenerse, tuvo 9 hijos, la mayoría ya falleció. Fue quien me regaló una caja de galletas, un disco de Timbiriche y ropa, mi papá le daba el dinero, pero ella era la que disponía y encargaba a mis primas o ellas misma iba al mercado a comprarlos.
En la mayoría de las ocasiones nos acompañaba a pasear o algún evento (como pueden ver en las fotos) y era gracioso, porque apenas mi padre la invitaba, se ponía guapa y se subía al auto, todos los demás nos tardábamos arreglándonos.
La recuerdo después de terminar de comer, quedarse aún sentada en la mesa, absorta en sus pensamientos y suspirar; la recuerdo dormitando en la mesa, cabecear y decir que "no estaba dormida, sólo cerraba mis ojos". Cuando comía, sus placas se movían y hacían un ruido chistoso. Sé por qué, pero no entiendo la magnitud, la relación entre mi madre y mi abuela, para mí, nunca fue buena. Recuerdo que mi madre nos hablaba mal de ella, se quejaba de lo que hacía "mal" y entre los últimos meses que estuvo viviendo con nosotros y que mi infancia terminaba, hasta yo llegué a sentir ese malestar. Era una carga y me molestaba con los más mínimos de sus actos.
Cuando murió no era para mí la que solía ser. Ya no teníamos ninguna relación, toda se consumió con los rencores que no eran míos, además de que me preocupaban más mis problemas pubertos que su presencia. No la lloré y por mucho tiempo, la mantuve oculta en mis memorias.
Hace años, soñé que sus restos quedaban al descubierto y la alcancé a oler, sí, ese olor a muerto lo "sentí" en mi sueño... Aún lo recuerdo. Después de eso, me percaté del error en el que había vivido y todavía me duele.
Ahora la recuerdo con mucho cariño, la pienso y le pido perdón. Vuelvo a ser la niña que la acompañaba en las tardes a tomar el sol y comer galletas, recuerdo el color de sus pañoletas, el olor de su cuarto (olía a eucalipto), recuerdo sus zapatos y pantuflas, la recuerdo.
Mi relación con ella, queda en mí, pero para no repetir historias, procuro que mis hijos siempre tengan una relación sana y amorosa con sus abuelos. Hoy les llamamos para felicitarlos por su día... sí, porque hoy, es Día del Abuelo.
2 comentarios:
Es curioso como muchas veces los "adultos" nos transfieren sus diferencias, rencores y demás.
Me da mucho gusto leer que después de ese tiempo se hayan arreglado y ahora estén en buenos términos. Me da gusto lo que comentas sobre tus hijos y sus abuelos, porque es una tristeza que en ese respecto se repitan ciclos (de nuestros abuelos a nuestros padres, de nuestros padres a nosotros, etc.).
¡Un abrazo!
Pero lo hacemos desde pequeños cuando le dices a un "amigo": "Si le hablas a fulanito, ya no eres mi amigo"... y eso sólo es una muestra, que luego se complica en los divorcios cuando los padres les hablamos mal del otro progenitor. Que igual, son sólo dos ejemplos de transferencias.
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