Todos
los días puedes comenzarlos con el firme deseo de ser feliz o al menos, de
tener uno aceptable. Pero en esas 24 horas, algo puede pasar que transforme ese
deseo: el despertador por algún motivo, se atrasó; el gas se terminó y quizá
tengas que darte un baño con agua fría, quizá prefieras dejarlo para más tarde;
la leche se quedó fuera del refrigerador y ya no te da tiempo para comprar más;
en las carreras, te lastimaste; los autobuses que necesitas tomar van llenos,
repletos y se te hace tarde; el vagón del metro va atestado de gente; te
quedaste dormid@ y debes regresar una estación, tomar un autobús extra o quizá
caminar un poco más; el sistema de cómputo en el trabajo se averió; tu móvil se
averió; la carga laboral se acumula antes de la hora de comer y quizá la
pospongas para poder terminarla o avanzar para antes de la salida; algún
compañero de trabajo se ausentó y eso dificultará un poco más tu labor; en la
escuela, bueno quizá olvidaste llevar la tarea; asignaron un trabajo en equipo
y estás con quien menos desearías hacerlo… Algo de esto o mucho, ha pasado y
apenas empieza el día, como la mayoría, comienzas a creer que “te levantaste
con el pie izquierdo”.
La
buena noticia: El día puede cambiar. La mala: Podría ser peor.
Las
exigencias de la sociedad en la que vivimos, las que nos auto imponemos y
cualquier otro tipo de presión social están sobre la mayoría ¿Cómo hacerle para
mantenerse un poco más ecuánimes en un mundo demasiado acelerado para nuestro
sistema nervioso? ELIGE TUS BATALLAS.
Hay
cosas que están bajo tu control, otras que no y usualmente son estas últimas
las que quizá puedan provocarte desequilibrios mentales y emocionales en el
transcurso de tu vida.
Escudados
en principios, costumbres y todas esas cosas con las que estamos educados para
vivir en sociedad, defendemos a capa y espada nuestro pensamiento, son los
mismos que nos presionan para que las cosas sean de una u otra forma.
¿Qué cosas te enfadan?¿Qué cosas pueden trastornar tus emociones? Analizar un poco el por qué son esas y no otras, establecer una perspectiva diferente (cuando no estamos enfrascados en esas emociones), te dan las pautas para establecer qué batallas tener todos los días, de cuáles puedes prescindir, es decir, aprender a dar importancia a las cosas que deben tenerlas en tu vida, hacer arreglos y cambios para que las cosas que te molestan no lo hagan, y si después de eso son prácticamente “inevitables”, entonces lo mejor que puedes hacer por ti es respirar profundo y sonreír porque estás vivo para experimentarlas.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada