25 diciembre 2011

**Ahora resulta... (1a Parte)


Que todos sabemos amar, que somos los mejores cuando de relaciones se trata.

“Nunca le pongas tu corazón en bandeja de plata a alguien que sólo sabe comer en platos desechables”…

Y entonces, lo compartes, te ríes y dices:”¡Claro!”… Porque te sientes que mereces lo mejor y nada menos. ¿La realidad? Alguien quizá, pensó en ti con esa frase o alguna parecida. Porque es parte del aprendizaje, porque es parte del proceso de elegir a una pareja con la que planees compartir gran parte de tu vida.

En algún momento te sentirás en las nubes en una nueva relación, donde el mundo, el cielo y todo el universo se postra ante ti como la única posibilidad de ser feliz, de compartirlo y de ser UNO con el todo. Estás enamorad@.

Con el tiempo, las personas cambiamos, nos adaptamos a rutinas, costumbres, ideologías, cambios que en nuestra vida se van presentando. Y también la relación de pareja cambia, es sano que lo haga, y el reto entonces es saber hacia dónde quieres ir con o sin ella. Las opciones ahí están. Se toman uni o bilateralmente, lo sano es hacerlo entre dos, pero la experiencia me ha enseñado que generalmente se toma sólo de un lado y entonces, la relación termina.

Pocas veces asumimos la responsabilidad ambas partes para que no funcionara. Usualmente, uno de los dos es el/la culpable. Sobre él/ella recaerá la lista de errores y desaciertos que llevaron la relación a su fin. Uno de los dos, será el/a celos@, infiel, absorbente, pesimista, despilfarrador(a), “cod@”, groser@, violent@, mentiros@, suci@, inmadur@, etc. No importa cuáles sean las “razones”, pocas o muchas, de peso o no, el final es el mismo: La relación terminó.

Pero entonces, hacemos nuestros bunkers y en ellos postramos a nuestros amigos, con nuestras pláticas, quejas y lloriqueos de TODO lo que él o ella hicieron con nosotros, de lo mucho que lo/la amábamos y de todo lo que dimos por él/ella esperando siempre lo mejor, pero claro, los planes de la otra persona eran echar a perder todos nuestros esfuerzos para terminar la relación, él o ella son los malos de la historia ¿Te parece conocida la situación?

Lo curioso, es que muy probablemente del otro lado, puede resultar igual o muy parecida.

Dicen que la historia, la de los libros y las escuelas, la escriben los vencedores. En las relaciones, también se escriben y usualmente está del lado de las “víctimas” y esa historia tiene dos lados y cada una es válida para cada lado porque al final del arcoíris estará el tesoro en otra relación que confirmará lo bueno que fue haber terminado con la otra y así sucesivamente.

Tomar la responsabilidad como estrategia de vida, puede parecer una decisión valiente, pero eso quizá sólo sea porque en la mayoría de los casos, no nos han enseñado a hacernos responsables de nuestros actos, para todo, incluso para las relaciones que no funcionan, desde el principio.

Hacer un análisis y darnos cuenta que para que una relación funcione se necesitan de dos, es prácticamente la misma ecuación, pero despejada desde el punto de vista de que no funcionó.

a+b = c, donde “a” y “b” es la pareja en cuestión y “c” el resultado de los actos de los dos, para bien o para mal, el resultado siempre dependerá de dos y de nada más o menos. Cuando hablamos de la “intromisión” de terceros, es fácil justificarlo, pero la realidad es que esa intromisión no lo sería a no ser porque alguno de los dos lo ha permitido.


Si tu relación amorosa funciona o no, es producto de la labor de ambos. Trata de recordarlo la próxima vez que una relación no funcione… porque usualmente lo olvidamos y si funciona, sería buen detalle de tu parte agradecerle a la otra, su aportación.

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La idea y el texto los presenté en otro blog que tenía, pretendía de algún modo hacer reflexiones respecto a las relaciones, principalmente de pareja, en un espacio exclusivo para eso. El blog "murió" hace unas semanas, así como las cosas sexuales, que también publicaré en este.

1 comentarios:

Gato Pícaro dijo...

Me gustó tu ensayo.

Ese tipo de relaciones de las que hablas son fruto de la inmadurez personal más que de pareja. Quejarte de lo que hace el otro y tú no plantearte qué haces no puede llevar a nada bueno, cada cabeza es un mundo y uno no puede responder por lo que hace el otro pero sí por lo que hace uno.

Convivir en pareja al fin y al cabo es eso, con-vivir, compartir, no volcar tu vida en el otro. Y dar lo mejor de uno es lo que corresponde y si el otro no lo da pues uno es el que sabrá si quiere estar así.

Estar con los amigos y hablar con ellos es sano, siempre que sean motivo para que mejores y no para que te hundas. Un amigo siempre estará cerca cuando lo necesites pero uno debe ser consciente que no será el que te resolverá el problema.

Y estas cosas creo también aplican para todo tipo de relaciones no sólo las de pareja. En fin, esas son mis formas de verlo, perdón por extenderme.

Recibe saludos.