Que
todos sabemos amar, que somos los mejores cuando de relaciones se trata.
“Nunca
le pongas tu corazón en bandeja de plata a alguien que sólo sabe comer en
platos desechables”…
Y
entonces, lo compartes, te ríes y dices:”¡Claro!”… Porque te sientes que
mereces lo mejor y nada menos. ¿La realidad? Alguien quizá, pensó en ti con esa
frase o alguna parecida. Porque es parte del aprendizaje, porque es parte del
proceso de elegir a una pareja con la que planees compartir gran parte de tu
vida.
En
algún momento te sentirás en las nubes en una nueva relación, donde el mundo,
el cielo y todo el universo se postra ante ti como la única posibilidad de ser
feliz, de compartirlo y de ser UNO con el todo. Estás enamorad@.
Con
el tiempo, las personas cambiamos, nos adaptamos a rutinas, costumbres,
ideologías, cambios que en nuestra vida se van presentando. Y también la
relación de pareja cambia, es sano que lo haga, y el reto entonces es saber
hacia dónde quieres ir con o sin ella. Las opciones ahí están. Se toman uni o
bilateralmente, lo sano es hacerlo entre dos, pero la experiencia me ha
enseñado que generalmente se toma sólo de un lado y entonces, la relación
termina.
Pocas
veces asumimos la responsabilidad ambas partes para que no funcionara.
Usualmente, uno de los dos es el/la culpable. Sobre él/ella recaerá la lista de
errores y desaciertos que llevaron la relación a su fin. Uno de los dos, será
el/a celos@, infiel, absorbente, pesimista, despilfarrador(a), “cod@”, groser@,
violent@, mentiros@, suci@, inmadur@, etc. No importa cuáles sean las
“razones”, pocas o muchas, de peso o no, el final es el mismo: La relación
terminó.
Pero
entonces, hacemos nuestros bunkers y en ellos postramos a nuestros amigos, con
nuestras pláticas, quejas y lloriqueos de TODO lo que él o ella hicieron con
nosotros, de lo mucho que lo/la amábamos y de todo lo que dimos por él/ella
esperando siempre lo mejor, pero claro, los planes de la otra persona eran
echar a perder todos nuestros esfuerzos para terminar la relación, él o ella
son los malos de la historia ¿Te parece conocida la situación?
Lo
curioso, es que muy probablemente del otro lado, puede resultar igual o muy
parecida.
Dicen
que la historia, la de los libros y las escuelas, la escriben los vencedores.
En las relaciones, también se escriben y usualmente está del lado de las
“víctimas” y esa historia tiene dos lados y cada una es válida para cada lado
porque al final del arcoíris estará el tesoro en otra relación que confirmará
lo bueno que fue haber terminado con la otra y así sucesivamente.
Tomar
la responsabilidad como estrategia de vida, puede parecer una decisión
valiente, pero eso quizá sólo sea porque en la mayoría de los casos, no nos han
enseñado a hacernos responsables de nuestros actos, para todo, incluso para las
relaciones que no funcionan, desde el principio.
Hacer
un análisis y darnos cuenta que para que una relación funcione se necesitan de
dos, es prácticamente la misma ecuación, pero despejada desde el punto de vista
de que no funcionó.
a+b
= c, donde “a” y “b” es la pareja en cuestión y “c” el resultado de los actos
de los dos, para bien o para mal, el resultado siempre dependerá de dos y de
nada más o menos. Cuando hablamos de la “intromisión” de terceros, es fácil
justificarlo, pero la realidad es que esa intromisión no lo sería a no ser
porque alguno de los dos lo ha permitido.
Si
tu relación amorosa funciona o no, es producto de la labor de ambos. Trata de
recordarlo la próxima vez que una relación no funcione… porque usualmente lo
olvidamos y si funciona, sería buen detalle de tu parte agradecerle a la otra, su aportación.
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La idea y el texto los presenté en otro blog que tenía, pretendía de algún modo hacer reflexiones respecto a las relaciones, principalmente de pareja, en un espacio exclusivo para eso. El blog "murió" hace unas semanas, así como las cosas sexuales, que también publicaré en este.