domingo 1 de enero de 2012

**Ahora resulta (2a parte)


AHORA RESULTA… (2ª Parte)

Tu relación no funcionó. Sigues culpando a él o ella por el resultado. Haces muchas cosas por eximirte de responsabilidades, por seguir pasando por la “víctima”, porque eres quien lo merecía todo y nada menos, porque es lo más fácil y usualmente no sólo aceptado sino también apoyado por la sociedad.

Llevamos mucho tiempo comportándonos así y quizá lo puedan agradecer los psicólogos y terapeutas de pareja por su lista de pacientes, pero una realidad además de que no todos optan por el profesional, la manera de manejarnos en las relaciones está afectando el entorno de todos.

Si tu relación no funcionó y la contraparte es la “mala”, generas emociones, sentimientos e ideas negativos. En muchas ocasiones, quisieras saber que la otra persona está “sufriendo” por haber terminado contigo, pensando que ha sido un fracasado por haberte dejado ir, te gustaría encontrar la manera de vengarte.

Te quemas la cabeza deseando que la pareja actual de tu ex sea peor que tú y la/lo deje sollozando como ésta lo hizo contigo. O quizá, te la vives martirizándote pensando que quizá, ella/él sí es “mejor” que tú y ahora tu ex vive feliz con ella.

Podríamos continuar relatando ejemplos de estos escenarios donde “el bueno y el malo” coexisten en esta sociedad. Pero lo realmente preocupante es justamente esas emociones negativas que el rompimiento genera. Cuando esas relaciones incluyen hijos y se convierten por esa idea absurda de posesión, en parte de la crisis existencial de dos.

Hacer de los hijos partícipes y herramientas para someter a la ex pareja a un sufrimiento comunitario, es síntoma de inmadurez. Y sí, requiere ayuda profesional, no sólo por el bienestar de los hijos, también el de la parte que sigue dolida.

Cuando no existen hijos, amigos, mascotas, ni ningún otro ser vivo que quede presa entre la batalla emocional de dos, ambos necesitan el espacio para someter sus emociones a un escrutinio maduro y darse cuenta que se cometieron errores, faltas, se asumieron cosas que no eran ciertas y que todo eso sólo es parte del proceso de vida de aprender, que quizá se sigan cometiendo, que eso los hace humanos y que la vida puede continuar, aún más cuando se piensa que la otra persona era el TODO de lo que uno alguna vez pudo desear en una pareja.

No se necesita ser vidente, para darnos cuenta que alrededor de todas esas experiencias fallidas, pero sobre todo de esas emociones mal encaminadas, existen consecuencias que van más allá de la pareja. Asesinatos pasionales, hijos con rencores hacia padres, porque la manera en la que reaccionamos ante la pérdida de una relación, tiene que ver con el cómo somos y reaccionamos ante la frustración, ante el dolor, el miedo, el rencor y todo lo que pueda desencadenar.

Quizá también por eso, lo sano sea recurrir al profesional, quizá lo más sano no sea refugiarse en canciones, ni novelas, ni historias que fortalezcan estas ideas de “el bueno y el malo”, por el contrario, asumir con responsabilidad las consecuencias de nuestros actos, tener valor para soltar el sufrimiento, fe para encontrar confort en la esperanza de algún día encontrar la serenidad en el amor y también en el desamor, porque sin importar cuáles hayan sido tus actos en el pasado, todos tenemos otra oportunidad de cambiar el presente para tener un buen futuro, sin necesidad de estar o sentirnos solos. Lo único que necesitamos todos, es amor (All we need is love) o ¿no?