AHORA
RESULTA… (2ª Parte)
Tu
relación no funcionó. Sigues culpando a él o ella por el resultado. Haces
muchas cosas por eximirte de responsabilidades, por seguir pasando por la
“víctima”, porque eres quien lo merecía todo y nada menos, porque es lo más
fácil y usualmente no sólo aceptado sino también apoyado por la sociedad.
Llevamos
mucho tiempo comportándonos así y quizá lo puedan agradecer los psicólogos y
terapeutas de pareja por su lista de pacientes, pero una realidad además de que
no todos optan por el profesional, la manera de manejarnos en las relaciones
está afectando el entorno de todos.
Si
tu relación no funcionó y la contraparte es la “mala”, generas emociones,
sentimientos e ideas negativos. En muchas ocasiones, quisieras saber que la
otra persona está “sufriendo” por haber terminado contigo, pensando que ha sido
un fracasado por haberte dejado ir, te gustaría encontrar la manera de
vengarte.
Te
quemas la cabeza deseando que la pareja actual de tu ex sea peor que tú y la/lo
deje sollozando como ésta lo hizo contigo. O quizá, te la vives martirizándote
pensando que quizá, ella/él sí es “mejor” que tú y ahora tu ex vive feliz con
ella.
Podríamos
continuar relatando ejemplos de estos escenarios donde “el bueno y el malo”
coexisten en esta sociedad. Pero lo realmente preocupante es justamente esas
emociones negativas que el rompimiento genera. Cuando esas relaciones incluyen
hijos y se convierten por esa idea absurda de posesión, en parte de la crisis
existencial de dos.
Hacer
de los hijos partícipes y herramientas para someter a la ex pareja a un
sufrimiento comunitario, es síntoma de inmadurez. Y sí, requiere ayuda
profesional, no sólo por el bienestar de los hijos, también el de la parte que
sigue dolida.
Cuando
no existen hijos, amigos, mascotas, ni ningún otro ser vivo que quede presa
entre la batalla emocional de dos, ambos necesitan el espacio para someter sus
emociones a un escrutinio maduro y darse cuenta que se cometieron errores,
faltas, se asumieron cosas que no eran ciertas y que todo eso sólo es parte del
proceso de vida de aprender, que quizá se sigan cometiendo, que eso los hace
humanos y que la vida puede continuar, aún más cuando se piensa que la otra
persona era el TODO de lo que uno alguna vez pudo desear en una pareja.
No
se necesita ser vidente, para darnos cuenta que alrededor de todas esas
experiencias fallidas, pero sobre todo de esas emociones mal encaminadas,
existen consecuencias que van más allá de la pareja. Asesinatos pasionales,
hijos con rencores hacia padres, porque la manera en la que reaccionamos ante
la pérdida de una relación, tiene que ver con el cómo somos y reaccionamos ante
la frustración, ante el dolor, el miedo, el rencor y todo lo que pueda
desencadenar.
Quizá
también por eso, lo sano sea recurrir al profesional, quizá lo más sano no sea
refugiarse en canciones, ni novelas, ni historias que fortalezcan estas ideas
de “el bueno y el malo”, por el contrario, asumir con responsabilidad las
consecuencias de nuestros actos, tener valor para soltar el sufrimiento, fe
para encontrar confort en la esperanza de algún día encontrar la serenidad en
el amor y también en el desamor, porque sin importar cuáles hayan sido tus
actos en el pasado, todos tenemos otra oportunidad de cambiar el presente para
tener un buen futuro, sin necesidad de estar o sentirnos solos. Lo único que
necesitamos todos, es amor (All we need is love) o ¿no?

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