domingo 22 de enero de 2012

** Él no va a cambiar... ella, tampoco

Suena radical pero en la mayoría de los casos así es. 


Lo que somos, luego de muchos años, es lo que queremos ser. Mientras, aprendemos cosas, en la familia, la escuela, pero existe un momento en el que nos damos cuenta que quizá haya cosas que no queremos en nosotros. Nos hacemos propósitos de año nuevo para cambiarlos, nos auto-prometemos hacer más ejercicio para bajar de peso, estar más saludables, tener la figura física que idealizamos, hacer algo nuevo en la vida y esos son los motivadores.


Como individuos definimos lo que queremos cambiar, los motivos, pero cuando se impone como una condición para que la persona que está con nosotros sea feliz, el conflicto central está más en la persona que lo NECESITA que en aquella que lo posee, aún más cuando para ésta no tiene nada de "malo" ser como es.

Esperar que él o ella cambie, generarás sólo frustración. Quizá valga la pena evaluar que si es tan necesario el cambio no sea precisamente la relación que requieras y en caso contrario, entonces tomar las cosas con filosofía, hacerte a la idea de que SIEMPRE será así y aprender a vivir con eso. 



Las relaciones son mejores cuando se disfrutan, se crece en ellas, se madura.